domingo, 16 de agosto de 2026

El Palacio del último Virrey del Perú

 Es un verdadero placer, un lugar en el cual reina la calma y el silencio, donde te despiertan las campanas de San Dionisio mientras los mirlos cantan en el jardín bajo tus pies.

Un palacio sin embargo situado en el corazón de Jerez de la Frontera del que es aconsejable saber que viene de muy lejos. En el siglo XIII Alfonso X el Sabio tras la reconquista de Sevilla dejó unos cuantos caballeros para proteger la plaza, que ha sido y sigue habitado desde entonces por los herederos de dicha estirpe, donde vivió el último Virrey del Perú cuando éste tenía una extensión mucho mayor que la actual nación; ahora te abre las puertas su propietario.

Tanto tiempo transcurrido nos ha dejado un edificio neoclásico que custodia un patrimonio relevante en pinturas de Rubens, Zurbarán, Arellano entre otros, un mobiliario extenso de los estilos imperio y alfonsino, lámparas de la Granja, alfombras de la Real fábrica sin olvidar una colección de cerámica interesantísima, hasta el comedor de gala se haya dispuesto para una cena incluyendo los menús de la época.

El ala construida a un costado para albergar ilustres personajes a principios del siglo XX actualmente sirve para los huéspedes que quieran disfrutar de este lujo, doy fé que lo es porque te sientes como en casa; el jardín con sus bancos de cerámica azul, los detalles regionalistas de los años 20 como la cerámica, la rejería, las copas ornamentales, los árboles centenarios, los arriates olorosos, la piscina cuyo agua brota de unos relieves de raigambre romana y el silencio roto por las risas juguetonas de los hijos del dueño con los que puedes charlar representa todo lo contrario a los ambientes asépticos e impersonales de tantos establecimientos del ramo.

Para mi es muy importante conservar el patrimonio recibido dándole una utilidad, no es el único caso que conozco pero me consta que en este sentido en el terreno privado no es frecuente, no obstante en el sector público los paradores instalados en monasterios, palacios o castillos hacen también su labor.

En el caso que nos ocupa lo maravilloso es vivir una estancia en un lugar íntimo que te resulta familiar, con pocas habitaciones, por cierto decoradas con primor a base de muebles pertenecientes a la misma época del palacio.

Todo ello se encuentra en el centro histórico a dos pasos de la catedral, San Mateo o la plaza del Arenal en Jerez una ciudad de sobra conocida pero de la que poco se conocen sus monumentos no así los vinos, la feria, el circuito de motos o el festival flamenco.

Una experiencia enriquecedora regada por el buen vino, sazonada por el trato impecable de sus moradores, continuada en la calle por sus gentes cercanas y calurosas que parecen regalarte el tiempo del que muchos carecemos.



Jardín del Palacio del Virrey Laserna
Jerez de la Frontera (Cádiz)



En Aranjuez a 16 de agosto de 2026




domingo, 2 de agosto de 2026

¡Fuego!

 Cuando se quema un monte se mata la vida, la gente que había en el lugar, los animales, las plantas; solamente se salvan los recuerdos que hemos tenido desde la más tierna infancia hasta la vejez.

No han transcurrido ni quince días desde la victoria de España en el mundial y de aquella eufórica alegría hemos pasado a vivir este acontecimiento tan sangrante como dramático, anunciado a voces por los habitantes de los pueblos y campos afectados que sucumben bajo las llamas.

Puede haberse debido a muchas causas pero la falta de prevención es determinante sino pastan los rebaños, no se recoge la leña tampoco se limpian los cortafuegos además de contar con la presencia de pirómanos sucede lo que estamos viendo. Eso lo saben bien los lugareños que lo han denunciado con frecuencia y mucha preocupación; si ellos han cuidado su medio de vida durante cientos de años algo tendrán que decir al respecto y muy poco las personas desde sus despachos que a tenor de sus decisiones dejan claro que no han pisado el campo ni por asomo.

Cuando era pequeño si se producía un fuego tocaban las campanas, todo el pueblo acudía como una piña a sofocarlo armado de picos, palas, azadones, lo apagaban solos, todo era muy sencillo.

Ahora todo es muy complicado y muy caro, la realidad es que a la región de Madrid le tocaba este año salpicando a todas las provincias limítrofes como el año pasado sucedió en Orense, Zamora entre otras.

Despuès de protocolos y más protocolos los que realmente apagan los fuegos son los vecinos de cada pueblo con sus propios medios que no son muchos, en este sentido con solo siete hidroaviones para toda España no se pueden hacer milagros mientras tanto por parte del ejecutivo se destinan ingentes cantidades de dinero a sufragar proyectos en países como Marruecos o Egipto por citar solamente dos ejemplos de los muchos que hay.

De un tiempo a esta parte aquí como en el resto de Europa el sector primario se lleva la peor parte del pastel, se está haciendo la vida imposible a agricultores, ganaderos y pescadores y con las cosas de comer no se juega; todo ello en aras del llamado cambio climático, de la famosa agenda que todos conocemos.

Insisto la región de Madrid está rodeada por un gigantesco incendio y como en otras ocasiones anteriores citemos el terremoto de Lorca, el desastre de La Palma, la riada de Valencia... las ayudas aunque se hayan prometido llegan tarde o nunca porque a la hora de la verdad como queda dicho más arriba son los propios vecinos los que se mojan.

Un país somos todos y ante cualquier tragedia la respuesta debe ser unánime como ocurrió con el fútbol

Mientras las pavesas continúan desperdigadas por doquier, la ruina, la destrucción y la pena se adueña de hombres y mujeres que han perdido lo que habían levantado con su sudor.

¿Quién se hace cargo de todo lo desaparecido: casas, enseres, negocios, el pulmón verde que representa esta parte del país, quién?

Hay que prever y proveer para evitar males mayores, no digo que una chispa encendiera el desastre pero el terreno estaba y sigue estando abonado con la dejadez más absoluta con una normativa hecha para que se destruya el medio que nos da de comer así que se han juntado el hambre y las ganas.

Mi más sincero reconocimiento para todos aquellos que defienden lo suyo con mucho corazón  y muy pocas herramientas; por cierto las llamas siguen devorando a fecha de hoy el Valle del Tiétar en Ávila.


En Aranjuez a 2 de agosto de 2026