A la sombra con el ruido de los surtidores y el agua cambiando de formas caprichosas bajo las palmeras, el suelo tapizado de petunias, clavellinas, tan cuidado al detalle me encuentro a dos pasos del cine.
De pronto recordaba "Cinema paradiso", me hacía pensar cuanto ha cambiado todo, de hecho aquella película cuenta eso precisamente, estoy en un centro comercial, la catedral de nuestro mundo que tanto proliferan a la entrada y salida de las ciudades donde se puede comprar casi de todo; desde comida, ir a un restaurante, abundan en este sentido las hamburgueserías y pizzas también hay muebles, decoración, ropa de todas las marcas habidas y por haber hasta puedes ir al cine.
Antes todo lo que he mencionado se hacía dentro de la ciudad, de cualquier ciudad con sus tiendas de todo tipo sin embargo de un tiempo a esta parte se concentra en un espacio perfectamente delimitado, construidos de forma funcional, provistos de rótulos grandes con colores chillones, todo ello en torno a una plaza ajardinada sin descuidar los accesos y el consiguiente aparcamiento de dimensiones acordes a el recinto en cuestión.
Mientras tanto las ciudades se vacían de establecimientos de todo tipo, de gente que pasea, ve escaparates, se deja ver, ahora casi todo está en estos lugares de ocio tan de moda y lo que falta está en casa viendo una serie de cualquier plataforma digital mientras tomas comida que por supuesto te sirven a domicilio, de esta manera todos estamos en casa tan ricamente.
Vayas por donde vayas no importa que ciudad o pueblo las calles se van quedando desiertas, da igual la estación del año.
Si lo que quieres es pasear tranquilo, perfecto aunque si por el contrario te gusta el bullicio de la gente vete a cualquier lugar turístico de nuestro país y el ambiente lo proporcionan los turistas y sus guias, en cuanto se marchan queda un decorado hermoso y poco más.
Tomando el ejemplo de una ciudad de 80.000 habitantes menos de 10.000 viven en el casco histórico, hay muchas que están en este caso, cuentan con un relevante patrimonio histórico pero se han convertido en auténticos parques temáticos, ha desaparecido el ambiente que había, muchos de sus habitantes ahora residen en barrios nuevos con servicios de todo tipo, más comodidades, todo ello rodeando a las viejas ciudades, sin olvidar que dentro de éstas se mutiplican los apartamentos turísticos y disminuyen o desaparecen los negocios familiares.
¿Qué hacemos con todo lo que hemos recibido a través de los tiempos?, la vida está en otro lado, en los lugares citados permanecen los museos, la hostelería, tiendas de recuerdos en la mayor parte de dudoso gusto y poco más.
¿Podría ser posible armonizar lo viejo y lo nuevo en un mismo espacio?
Yo creo que siempre hay un camino de por medio entre las grandes superficies, el negocio familiar, los avances tecnológicos y lo que pienso es que no hay voluntad real para enderezar esta situación.
El caso es que estoy a punto de entrar a ver la película en el centro comercial donde me encuentro.
![]() |
| GREGORIO GIGORRO Coche Acrílico sobre papel 1998 35 x 50 cm En Aranjuez a 26 de julio de 2026 |

No hay comentarios:
Publicar un comentario