miércoles, 18 de marzo de 2020

Edelmiro


No tenía un pelo de tonto, el mostacho canoso lo compensaba, su rostro era regordete de tez sonrojada con unos ojos pequeños y vivaces detrás de unas gafas redonditas, de corta estatura y generosa barriga.

Edelmiro se hallaba repanchingado recorriendo con su mirada la mesa atestada de informes en el despacho luminoso del último piso de aquel vetusto inmueble.

La santa cena de escayola de un color plateado sobre la cómoda del comedor de sus abuelos le abrió las ganas de saber que era aquello, tenía trece años solamente. Mucho más tarde estudió historia del arte antes ni que decir tiene tuvo que convencer a sus padres, pero él demostró tanto tesón que acabó los susodichos estudios con la nota de excelencia, posteriormente obtuvo la beca para ampliar sus conocimientos fuera de su país y por ello se trasladó a España dejando a su amado Ecuador; cayó rendido ante los tesoros españoles y a los pies de los encantos de su futura mujer y claro se quedó a vivir siempre.
Suena el teléfono- Dígame.
- Una voz grave le responde: Bonjour, C,est moi

GREGORIO GIGORRO
GREGORIO GIGORRO
"Sosiego"
Tinta y Acrilico sobre cartón
25 X 35 cm
Firmado y fechado 2013




En Aranjuez a 18 de marzo de 2020