jueves, 28 de mayo de 2020

Ligero de cascos

Es un potro desbocao que no sabe a dónde va,

retoza, galopa, salta hasta volar,

busca a la yegua sin cesar,

cualquier lugar es bueno para revolcarse,

el monte cerca del río bajo las estrellas,

con tormentas, con truenos, con sequía;

el caballo crece, la sangre le hierve,

la vida pasa sin detenerse,

el otoño llega para todo el mundo,

comienza el cansancio, los deseos se suavizan,

la marcha se aminora,

para él y para su hembra,

un día de frío invierno,

se sentarán a descansar,

cansados de tanto subir o bajar cuestas,

se mirarán con calma y ternura,

por fin dormirán para no despertar.

 


GREGORIO GIGORRO

GREGORIO GIGORRO
"Lola y las flores"
Acrílico sobre papel
Medidas: 50 x 40,5 cm
Firmado y fechado en 2020

                                                        


                                                            


En Aranjuez a 28 de mayo de 2020



                                                                
                                                                

                                                                                            

                                                                                        




 

lunes, 25 de mayo de 2020

Carta a Ana

Sé que no hay consuelo para ti, ni para el padre de tu hijo,
yo soy padre, la primera vez que toqué el vientre de mi mujer me conmovió,
estábamos sentados bajo la cúpula de San Lorenzo y sonaba el órgano;
sentir a un nuevo ser dentro de ti lo cambia todo,
todos hacemos lo imposible por nuestros retoños,
sin darte cuenta eres más generoso, mejor persona,
sé que habéis luchado sin cuartel así que no hay nada más que hacer,
la vida y la muerte están escritos en tus ojos, en tu boca...
en todo nuestro ser,
es un desgarro, estarás hecha jirones, tú existencia será un ir y venir de grisuras,
de luces, de ausencias, de silencio,
pero también de esperanza, Ana,
por muy negro que lo veas ahora, más pronto que tarde el sol saldrá,
tú eres entrañable, cercana, alguien familiar para todos nosotros,
has demostrado tener un coraje fuera de serie como tantas otras madres
que no sin haber enterrado a sus hijos no han podido disfrutar de ellos como hubieran deseado,
si cien veces te caes, cien te has de levantar por mucho que cueste,
te envío ánimo a raudales y todo nuestro cariño.

GREGORIO GIGORRO
GREGORIO GIGORRO
Boceto para Pilar
Óleo sobre lienzo
Medidas: 46 x 38 cm
Firmado y fechado en 2020



En Aranjuez a 23 de mayo de 2020

lunes, 18 de mayo de 2020

Magdalena



Era una niña pizpireta, risueña y un poco mimadase había criado en el pueblo al cuidado de sus abuelos en una casa vieja, grande y de piedra, con un montón de habitaciones y muchos trastos donde poder esconderse e inventar mil historias, imaginación no le faltaba.

Además del caserón había un jardín florido sobre todo en primavera y una huerta enorme, donde los pepinos, tomates, acelgas y  lechugas se mezclaban con los perales, manzanos, nísperos y demás frutales.

En las noches de verano cuando se sentaban al fresco los abuelos le contaban historias, con el run run de los grillos y el cielo cuajado de estrellas, rodeando a la luna resplandeciente en lo alto hasta que se quedaba completamente dormida; entonces su alma vagaba con esas alas sin iguales, sin cortapisas, libre como el viento.

Una noche soñó que se marchaba a la luna a sembrar sandias, ni más ni menos,
probablemente había visto plantarlas a su abuelo; pensó que si en la tierra las comían por qué no allá arriba habría otros seres hambrientos y sedientos pero diferentes a nosotros, seguro que le gustarán las de mi abuelo porque son las mejores.

Lena, -hija, venga que ya es hora de irse a la cama, le decía su abuelito, -mañana más; y al otro día seguiría encontrando un tesoro en el pajar, un saltamontes sobre una manzana, descubrir una rosa que ayer no se había abierto o cualquier cosa, todo era una sorpresa.

A esa edad, las mesas pican, los cuadros hablan, tu padre es el más fuerte, tu madre la más guapa,
te sientes seguro, ¿qué más puedes pedir?


GREGORIO GIGORRO
GREGORIO GIGORRO
"Isabel con cinco años"
Pastel sobre papel canson
Firmado y fechado en 2005
Medidas: 32,5 x 23 cm



En Aranjuez a 18 de mayo de  2020



martes, 12 de mayo de 2020

Cualquier cosa



Podrían estar paseando por Nueva York,
nutrirse de sus olores, sabores, su ritmo frenético,
hacerse una foto en el puente de Brooklyn,
o la sombra del centro de flores en el Metropolitan,
podrían dar de comer a los patos en Central Park,
como lo hacen en el jardín de la isla,
podrían disfrutar de un día de playa con la ciudad como telón de fondo,
comer una hamburguesa a la  vera de la estatua de la libertad,
también tomar pasta en Cipriani,
echarse un baile en lo alto de Rockefeller Center viendo el atardecer.
Pero no pueden, menos mal  que no compraron los billetes  y otras cosas por el estilo,
no obstante siguen soñando porque a fecha de hoy esa capacidad la conservan intacta,
sueñan tanto despiertos que caen rendidos en la cama,
y es que hay gente pa tó, como dijo el Gallo
cuando Ortega habiendo sido preguntado por el torero sobre su profesión,
él le respondió: filósofo.
Pues ahí queda eso.

GREGORIO GIGORRO
GREGORIO GIGORRO
"La Caleta en agosto"
Acrílico sobre papel
Firmado y fechado en 2020
Medidas 57,5 x 54,8 cm








En Aranjuez a 11 de mayo de 2020





domingo, 10 de mayo de 2020

Una particular orquesta


Su atractivo residía en su composición,
rabiosamente distinta a los músicos que todo el mundo escuchaba,
los violinistas eran sordos, el trombón era mudo,
y además tenía párkinson, el batería era sordomudo,
los trompetistas y el saxo otro tanto y encima cortos de vista,
el pianista tartamudo,
el bailarín que dependiendo de la ocasión,
amenizaba el concierto, era cojo,
los más llamativos eran un coro de loros exóticos que con su plumaje,
daban la nota de color,
y para rematar el clavo el director del elenco era cegato perdido,
no obstante muy efectivo,
un disparate, vamos, a lo que había que agregar el gerente,
con serios problemas de cabeza, de psiquiatra para ser más concretos,
se encargaba de articular las actuaciones,
papeleos y demás; bueno pues no paraban de tocar,
allí donde se les requería,
sobre todo en el verano,
donde proliferan las fiestas patronales por toda la geografía.


GREGORIO GIGORRO
"Capricho 2"
Acrílico, rotulador sobre cartón
Firmado y fechado en 2020
Medidas: 106 x 75 cm



En Aranjuez a 10 de mayo de 2020




martes, 5 de mayo de 2020

El atracón


Clep para los amigos en realidad se llamaba Clepsidra, Guillermina, Victoria de los Ángeles, Olvido Perpetuo, Adoración de los Santos Reyes y ocho nombres mas que no puedo recordar; vivía alejada de su esposo, el Príncipe Constante, éste por motivos de salud no podía volver al lado de su amada princesa pues había enfermado de unas fiebres desconocidas en el lejano país adonde había ido a guerrear, ella se encontraba enclaustrada por otra enfermedad altamente contagiosa; los dos en definitiva eran prisioneros de su destino en jaulas de oro. Les decían que eran soberanos, pero realmente los que disponían de todo el reino eran sus ministros; gentes tristes, cortas de miras, su sola obsesión era medrar mas y mas y vivir de espaldas a la vida de su pueblo que a la sazón estaba mas y mas descontento.

Echaban en falta a sus altezas reales y a sus hijos pero se hallaban separados por un mar de enredos, intrigas y todo tipo de desmanes llevados a cabo por los susodichos parásitos.

Constante sabía de todo esto por Orejón, su hombre de confianza quien le había criado y educado desde niño, sus mensajes recibidos por sus fieles palomas mensajeras hervían la sangre de nuestro príncipe; alertado de la conspiración que se tramaba por su hado padrino, éste le urgió para que volviese y refrendase lo que el máximo consejo ya había decidido en su ausencia, el príncipe curado de la gran enfermedad padecida superó miedos y mil peligros y como una bala regresó a la corte.

Se había organizado para tan señalada ocasión una gran cena de bienvenida preparada hasta el último detalle por Orejón, a la que asistirían el gobierno en pleno, todo era increíblemente apetitoso, exquisito, una tentación para los sentidos, comieron como cerdos sin mesura, el príncipe no probó bocado debido a la dieta para no recaer otra vez en la rara enfermedad, ellos devoraron todos los suculentos manjares, tanto, tanto, que reventaron, muriendo a causa del atracón.

Al otro día el sol resplandeció en lo alto del cielo, la pareja real brilló ante su pueblo maltrecho quien no cesaba de aclamarles como unos salvadores, poco a poco empezaron a dormir mas tranquilos, por fin después de tanta tormenta llegó la calma; podría contar mas pero entonces sería el cuento de nunca acabar.

GREGORIO GIGORRO
"Lola y las Flores"
Acrílico sobre papel
Medidas 40,5 X 50 cm
Firmado y fechado en 2020


En Aranjuez a 5 de mayo de 2020