domingo, 6 de febrero de 2022

La frescura

 

Con un solo sorbo del vaso, sentía que su cuerpo se inundaba de agua, agua pura y refrescante, reavivando de golpe aquella tarde tan agradable.

Las horas bajo el sol pasaban lentas, se estiraban, los árboles desnudos se reflejaban desvalidos en el agua quieta de la laguna mientras los pinos salpicaban con su verdor las lomas de alrededor; algún grito de un niño jugando, la polvareda de un coche por el camino, quedaba el silencio sin más.

Más tarde la carretera subía y bajaba retorciéndose, la luz de frente le cegaba, hasta aparecer el imponente monasterio y las murallas sobre el monte recortándose en el horizonte que con sus arreboles y violetas intensos poblaban el cielo, sembrando la llanura de sombras.

Los caños de cobre desembuchaban sin descanso aquel agua cristalina, con un sonido monótono y machacón sobre la pila de piedra centenaria.

Cualquier sentido, da igual el que sea: la vista, el olfato, el tacto; tiene tal poder evocador que nos lleva a rescatar de la memoria aquello que ha tenido verdadero sentido en nuestras vidas desde la más tierna infancia hasta este momento.

Monasterio de Uclés
Cuenca - España



En Aranjuez a 6 de febrero de 2022