domingo, 3 de marzo de 2013

¡New York, New York!


      Él adoraba Manhattan, lo dice al comienzo de la película, el protagonista y director que no es otro que Woody Allen, desgranando ideas escritas a la  vez que muestra escenas ciudadanas, vistas de su ciudad, testigo mudo de sus vivencias, bajo el fondo musical de la Rhapsody in Blue de Gershwin, representando un espectacular inicio. Utilizando el blanco, el negro y la gama de grises para distraer lo menos posible al espectador, creando asi una atmósfera intimista y sugestiva donde el amor y el desamor son el leitmotiv.

Una ciudad es el fondo, el decorado de tu existencia, poco importa a fín de cuentas, si es hermosa o no; lo fundamental es haber vivido en ella lo más importante de tu vida.

Mucho ha llovido desde que se filmó aquella película, pero a pesar del tiempo transcurrido, conserva ese magnetismo que sigue atrayendo con mayúscula a gran parte del mundo. Como si del Coloso de Rodas se tratara, la estatuta de la Libertad vigila la entrada al puerto. ¿Cuánta gente habrá visto llegar?, millones de personas venidas de Europa fueron atraidos por las oportunidas que les brindaba el nuevo mundo, huyendo de la guerra y de las condiciones miserables que padecían, a los europeos, se unieron los asiáticos, los africanos y los latinoamericanos; gentes de todo tipo y condición, artistas, ingenieros, científicos, gente de a pie han contribuido a crear una verdadera metrópoli, gracias a la multitud de razas, religiones, costumbres variopintas que conviven en esta parte del planeta, donde la vida florece de forma exultante.

Aunque la base es anglosajona, el mismo nombre lo delata, siendo alumna aventajada de Londres, es pragmática hasta decir basta, la poca intervención del estado mejora sensiblemente el inicio  de cualquier aventura; reina del consumo delirante, del trabajo desbordante, está siempre abierta a cualquier hora. Sigue siendo la imagen del mundo capitalista, como capital ha sabido venderse al exterior creando modas y modos de conducta que irradían al resto, formando parte de nuestro acervo cultural, por ello no son familiares sus taxis, el take away, Wall Street, Time Square, Central Park..., por poner unos cuantos ejemplos.

En este sentido, el cine ha contribuido ha difundir la cultura de este inmenso país y de esta urbe en concreto, convirtiéndose pese a su poca antiguedad en una de las ciudades más fotografiadas. Tal es asi que puede que encima de ti "La tentación vive arriba", protagonizada por Monroe, ver salir de Tiffanys a Audrey Hepburn, o escuchar en tu cabeza la voz de Frank Sinatra; encontrarte a Angie Dickinson en el vestíbulo del Met en "Vestida para matar", o toparse en la Fifth Avenue con Newman y Redford, después de dar "El golpe". La enumeración de filmes en que la ciudad ha servido de fondo es enorme, su difusión no lo es menos, haciendo que cuando estás allí te sientas como en casa.

La oferta cultura en teatro, danza, opera, arte y otras muchas actividades hacen de ella, un referente que es imprescindible conocer. Dejando abajo el frenesí de sus calles  y sus gentes que de por si constituyen un espectáculo viviente, cuando te encuentras en el mirador de cualquier rascacielos, esperas que de un momento a otro aparezca King Kong sobre uno de ellos, rodeado  de otros tantos altos edificios, abrazados por el mar que la rodea, bajo una magnífica puesta de sol.

¡Nueva York, for ever...!

Gregorio Gigorro
GREGORIO GIGORRO
"Desde Brooklyn"
Tinta y acrílico sobre cartón
Firmado y fechado en 2.013
Medidas: 35 x 50 cm



Aranjuez, 3 de marzo de 2.013

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