jueves, 29 de marzo de 2012

Mi jardín


¡Claro que existe el paraiso!

Cuando la parra desparrama todo su verdor y su sombra sobre nosotros y el sol se tiñe de un naranja intenso inundando todos los rincones como si de un artificio se tratara; cuando las plantas en el tedio fogoso del final de un día se deciden a abrir sus pétalos y tú te desperezas sobre la hamaca medio adormilada.

¡El paraiso existe, no lo dudes!

Existe aquí, existió aquel día que abandonados a un baño de sol en aquel jardín  sonreiamos a la vida desnuda, cuando caía la tarde y el perfume del mirto, de los laureles, de los jazmines se unían al murmullo de las fuentes.

El paraiso existirá siempre mientras que la calma sacíe tu corazón y sientas que todo puede esperar bajo el sol, independientemente del lugar donde nos hallemos.



Gregorio Gigorro
 "Mi jardín"
2.012