sábado, 28 de abril de 2012

Barcelona


Mirando al mar, probablemente a Colón se le ocurrió la idea de atajar el camino hacia las Indias, quizá por eso le colocaron sobre una magnífica columna clásica, coronando así el fondo de la Rambla.

Recuerdo el paseo sobre el puerto a ciento y pico metros disfrutando la vista de multitud de veleros, buques y dependencias sobre el azul quieto e intenso del mar. El recorrido terminaba en Miramar, el nombre lo dice todo, cerca la Fundación Joan Miró, enfrente la ciudad, rodeada de montes de espaldas al Mediterráneo.

Después bajaba la calle Poeta Cabañes en el Poble Sec, donde vivía de vez en cuando en una casa encantada, continuaba en el Paralelo, paseo lleno de teatros con espectáculos variopintos y excitantes; olía a otro aire, más europeo, aquella Barcelona del los años setenta. 

Descubrir el delicioso románico de San Pablo del Campo, el interior sobrio y elegante de Santa María del Mar, Del Pino, la recoleta plaza de San Felipe Neri o el refinamiento del maravilloso Eixample......

Y la Rambla, serpenteando hasta la Puerta de la Paz, se muestra unas veces colorista por las flores, cantarina por los pájaros, variopinta por la multitud de personas de toda raza y condición, pero siempre animada a cualquier hora.

Para mi, Barcelona es un verano caluroso, ¡Qué rica la paella en la Barceloneta!, oler a sal, a pescado, sentir el mar cercano que hace la ciudad más amable. Los recuerdos empañan el cristal de la memoria haciéndola más placentera, cuando ha transcurrido el tiempo; yo tenía diecinueve años.


GREGORIO GIGORRO
GREGORIO GIGORRO
"Colón"
Acrílico sobre papel
Firmado y fechado en 2.000
Medidas: 50 x 30 cm



Aranjuez, 28 de abril de 2.012

domingo, 22 de abril de 2012

En el día del libro



No podré vivir todas las historias remotas o cercanas en el tiempo.

No podré ser tantísimos personajes, protagonistas de aquellas; viajar a los mil y un países con sus montañas, llanos, bosques, ciudades y monumentos, desaparecidos o transformados.

No podré ser el autor de la infinidad de los descubrimientos científicos, físicos y de todo tipo, que se han llevado a cabo en todos los campos de la investigación. Pero sí podré revivir todo eso, sentirme rey o villano, esclavo o filósofo, bailarín o camionero.....; vivir en la Venecia del siglo XV o en Park Avenue de Nueva York en la actualidad. Ser una rata o un león, un naranjo en la India o una lagartija sobre una hoja de hiedra.

Porque la lectura da alas para viajar, sin moverte de tu silla, para saciar la curiosidad inmensa que tiene el ser humano.

Siempre que me compraban los libros para el colegio, me gustaba ese olor a tinta, a nuevo, aquellas páginas encerraban un mundo lleno de tesoros por descubrir; porque el saber si ocupa lugar, basta darse una vuelta por una gran biblioteca, de repente pienso en la de Alejandría, compendio del saber clásico o la de El Escorial, del saber medieval y renacentista, por poner dos ejemplos señeros.

Después de esto, le miró a los ojos y le dijó: papá, ¿me cuentas un cuento?.

Él, se sentó en la cama y comenzó: "Erase una vez, en un país lejano........


GREGORIO GIGORRO
"Pepi leyendo"
Acrílico sobre cartón
Firmado y fechado en 2001


Aranjuez, 23 de Abril de 2.012




jueves, 19 de abril de 2012

Más cosas que me gustan

También me gusta correr a primera hora de la mañana, cuando se abre el jardín y solamente los jardineros habitan este lugar, cuando el agua comienza a discurrir recorriendo los arriates llenos de flores .

Comprobar el sinfín de jarrones de piedra a lo largo de la barandilla que bordea el rio, se me antoja que son notas monocordes de un gigantesco piano.

Después empiezo a cansarme, el paso se afloja y veo las fuentes, sus dioses y amorcillos descansando a estas horas; más tarde, al volver a casa y abrir la cancela, aspirar el perfume fresco de la lavanda, la hierba luisa, la madreselva.....Me gusta mucho la paella que hace Pilar y comer bajo la parra junto a mi familia.

El olor a café recien hecho, ver como brotan las plantas en primavera; los peces y los pájaros de colores, comprobar los cambios de la luz, cómo cada tarde todo se tiñe de un anaranjado intenso. Me gusta ver el atarceder desde la azotea, sentir que he tenido la suerte de poder admirarlo, saber que mañana será diferente porque cada día debe ser diferente.


Gregorio Gigorro
GREGORIO GIGORRO
"La Pecera"
Tablero de mesa
Técnica mixta sobre madera
Firmado y fechado en 1.998
Medidas: 80 x 80 cm


Aranjuez, 8 de abril de 2.012

sábado, 14 de abril de 2012

París de noche

Lo mejor de aquel viaje, fue el paseo nocturno, los dos solos por las calles de París. Aquella noche del mes de Septiembre, tomaron un taxi hasta el Panteón, el metro ya había cerrado sus puertas. Después bordearon a pie el jardín del Luxemburgo, solitario de niños, de ponis donde pasearlos.

Se internaron en Saint Germain, encontraron un restaurante griego donde cenar a la luz de las velas, un hotel donde tomar un café después, "el Lutecia", parecido al Palace madrileño, el lugar no tenía desperdicio: esculturas, alfombras......belleza decadente de principios del siglo XX y sobre todo una orquestina, los músicos vestidos de etiqueta, tocaban música de jazz, deleitando a los únicos clientes: Ellos.

Pasaron por delante de la neoclásica Saint Sulplice, la rue de Rennes con el fondo de la tour Montparnasse, arteria más tranquila a esa hora que de costumbre; atravesaron el Sena por el espectacular puente Alejandro III y enderezaron los Campos Eliseos para recobrar fuerzas en un animado café del barrio. Continuaron por la avenida Klèber y llegaron al Trocadero, un inmenso balcón, allí casi sólos en una noche serena, llena de calma admiraron bajo la luna llena la Tour Eiffel, el Campo de Marte......después de un rato fueron descendiendo la pendiente mientras las fuentes dormían hasta llegar al rio.

Se dirijieron por la avenida de Nueva York hasta el palacio Garnier, en la estación de Saint Lazare, se acordaron de algún cuadro impresionista sobre este asunto; ya exhaustos desayunaron très bien en un bar, sobre una mesa de mantel blanco y un pequeño centro de flores, mirando a través de la ventana la fachada de  los Agustinos y a los pocos viandantes a esas horas. Se sentaron junto a la rue de Rivoli en el jardín de las Tullerias; el día empezaba a clarear y el paseo había acabado, cansados pero contentos se despidieron asi de una ciudad que bien vale una misa, como dijo Enrique IV, El Hugonote.

A su regreso a Madrid, asistieron estupefactos por televisión al derrumbe de las Torres Gemelas de Nueva York, era el 11 de septiembre de 2.001.

GREGORIO GIGORRO
"El salón"
Óleo sobre lienzo
Firmado y fechado en 2.005
Medidas: 100 x 81 cm


Aranjuez, 11 de abril de 2.012


martes, 10 de abril de 2012

Aranjuez

Un lugar para soñar


Cuando aún no se ha levantado el dia, la bruma envuelve el campo, las cúpulas del palacio flotan como por encanto, se entreveen las calles rectas y arboladas, las montañas lejanas  todavia con nieve. Uno piensa que Aranjuez es un lugar para soñar.

Cuando atraviesas el puente de barcas, ves el jardín con sus innumerables jarrones sobre el rio, donde los patos blancos salpican los verdosos reflejos del agua quieta; cuando atraviesas la calle adoquinada, te encuentras bajo el emparrado de la terraza llena de mesas esperando bajo el sol con sus jardineras donde florecen los pensamientos y la parra se enreda entre abánicos de hierro. Entras en un lugar transparente desde donde se disfruta de las mejores vistas sobre el rio; frecuentado desde hace más de ciento cincuenta años por artistas y otros personajes fascinados por el sitio.

El tiempo bien llevado es lo que da ese empaque, ese aire peculiar a las cosas; entonces te das cuenta que estas en el restaurante El Rana Verde donde te tratan como un rey, un lugar para comer estupendamente, os lo aseguro.


GREGORIO GIGORRO
"Fuente de Hércules"
Acrílico sobre cartón
Firmado y fechado en 2.003
Medidas: 42 x 30 cm


Aranjuez, 9 de Abril de 2.012




sábado, 7 de abril de 2012

Roma






Y llegó en tren, una mañana sofocante del mes de Agosto de 1.980. La estación Termini se encontraba abarrotada de gente, cogió su mochila y enfiló la Via Nazionale, con su corazón acelerado, sus ganas de veinte años con el deseo irrefrenable de constatar todo lo aprendido.

¡Roma, la madre del cordero!


Se refrescó comiendo una rebanada de sandía que le supo a gloria.


Y después, el rosario de iglesias con sus cúpulas como senos de mujer a cual más interesante, los foros imperiales, los pinos, cipreses y adelfas fucsias salpicaban las columnas, las ruinas, los palacios..


De repente el Coliseo majestuoso y rotundo, era como lo había imaginado. El calor seguía apretando, aunque no había sombra sobre las aceras, abundaban las fuentes por doquier, él metía sus pies en ellas para aliviar el cansancio. 


Después de tanto trajín y tanta historia, tomó un autobús hasta San Pedro, cruzó el profundo Tiber, ante él, Sant'Angelo, la mole redonda para descubrir después la cúpula inmensa de la Basílica y casi de repente y sesgadamente entró en la columnata de Bernini, la magnificencia del conjunto se le vino encima, se quedó boquiabierto, atónito; el silencio lo rompió una de las hermosas fuentes de la plaza.


Se dió la vuelta y a pie continuó bebiendo a sorbos tanta historia, placidamente, sin prisa, la ciudad se había quedado medio vacia huyendo de la canícula y esa soledad le encantaba.

A esa hora de la tarde el conjunto solemne de la Piazza Nabona con las iglesias y las fuentes aparecía iluminada en tonos rojizos, volvió sobre sus pasos hasta la estación, cerca de ésta extendió el saco de dormir y descansó del largo viaje por Europa  que había culminado en una ciudad para él inolvidable a la que siempre desearía volver.




GREGORIO GIGORRO
"En Roma"
Técnica mixta sobre cartón
Firmado y fechado en 2.012
Medidas: 50 x 36 cm




Aranjuez, 7 de Abril de 2.012



































miércoles, 4 de abril de 2012

Algunas cosas que me gustan




Me gusta el estallido silencioso de los árboles de la avenida cuando llega el mes de marzo y se visten de un verde reventón.

Me gusta el revoloteo ruidoso de los gorriones sobre la acera mientras comen sin parar de cantar.


Me gusta el paciente sueño del bebé paseando sobre un pomposo carrito de cuatro ruedas.


Me gusta el naranja de las naranjas sobre el frutero redondo, la risa de Isabel, el olor a  la hierba recien cortada, mancharme las manos de tierra mientras siembro una planta, el pérfume del azahar y de las flores de los almendros.

También el azul turquesa del mar, mojarme bajo la lluvia, pisar los charcos con botas de agua, correr descalzo sobre la arena, el sol en la cara y muchas cosas más.

Y sobre todo, me gustas tú, con tus altibajos, tus salidas de tono, con tus cambios de paso y con tus sueños que por supuesto son los mios.

GREGORIO GIGORRO
"Interior con Pilar"
Acrílico sobre cartón
Fechado y firmado en 1.998
Medidas: 64 X 40 cm



Aranjuez, 31 de marzo de 2.012