miércoles, 4 de noviembre de 2015

Testigo excepcional



Cuantas personas de tantas caras distintas habrá visto, de diferentes atuendos habrá mirado, desde su alto trono tirado por leones; con sus ojos pétreos que ahora no dejan de ver cada tarde el ocaso bajo un  cielo límpido, otras nublado, a veces rabioso de tonos anaranjados...

Desde hace más de doscientos años largos, la Diosa Frigia, sentada en majestad, ha sido el centro de esa plaza hermosa del mismo nombre, asistiendo muda al multitudinario desfile de la historia, no solo de la ciudad sino del país, desde ese lugar privilegiado ha visto sentada pasar manifestaciones de toda condición, cabalgatas navideñas, bodas reales, sepelios muy llorados; ha sentido el pulso frenético de la capital, celebrado en sus propias carnes los triunfos del Real Madrid, ha puesto el fondo de millones de fotografías de turistas deseosos de constatar y grabar en papel ese instante de su paso por la ciudad.

Vecina de toda la vida de Neptuno, la otra fuente monumental del paseo del Prado, nunca se digno a mirarle; quizá porque ella representa la tierra, la fertilidad, opuesta al mar que encarna dicho Dios pagano. Nunca se le conoció marido o acompañante como ahora se dice, puede que por eso le colocaron a sus espaldas unos angelotes para que no olvidara que es la madre, la más grande.

Neptuno nunca gozó de tanto predicamento y popularidad, tanto que a ella la llaman frecuentemente "La Cibeles" como si de la vecina del cuarto se tratase, pero ambos comparten un espacio armonioso, poblado por insignes pinacotecas e importantes edificios públicos rodeados por la umbría de los plátanos del paseo proyectado bajo el reinado de Carlos III.

Es  importante saber la historia, porque si ésta se desconoce, estamos condenados a repetirla y de eso, si  las piedras hablaran y quedan muchas de pie en nuestro país nos dejarían mudos y boquiabiertos.

GREGORIO GIGORRO
"La novia en primavera"
Acrílico sobre papel
Firmado en margen inferior derecho y fechado en 2000
Medidas 54 x 42 cm



En Madrid a 4 noviembre de 2015



miércoles, 21 de octubre de 2015

Otra vez


A esas horas, las campanas tocan a misa en San Pascual, los niños se preparan para ir al colegio, el amor urgente entre una joven pareja inagura su jornada.

A esas horas, un viejo acaba de expirar, un ejecutivo firma un contrato suculento, un hombre muele a palos a su compañera, una mujer se despide de su marido antes de tomar el tren, unos ladrones desvalijan la casa desierta.

Un camión riega las calles, unos jardineros barren en los parques; los coches llenan las carreteras camino del trabajo hacia la ciudad.

A esas horas la ambulancia llega al hospital, se sienta en la silla de ruedas y otra vez, los pasillos interminables que  aparecen y desaparecen a su paso; el frío de las paredes,  los focos blancos que hieren sus ojos.

Otra vez más, las sonrisas desde arriba, las palabras tranquilizadoras, las batas, los guantes azules, los útiles impolutos dispuestos para la faena; vuelven a comenzar los taladros por así decirlo, escociéndole por dentro.

Las ganas imperiosas de salir corriendo, sin mirar atrás; pero no, no escapará, no puede ni debe huir de lo irremediable. Una vez más el mundo al revés y vuelta a empezar esa frase ya familiar para él: "Piense en algo bonito y cierre los ojos muy pero que  muy despacito".

GREGORIO GIGORRO
GREGORIO GIGORRO
"Las regatas"
Acrílico sobre papel
Firmado y fechado en 1997
Medidas: 31,5 x 43,5 cm
        En Aranjuez a 22 de octubre de 2015

sábado, 17 de octubre de 2015

De poca monta


Si se pudiera guardar el sol en la cara, después del denso estío, o el sabor del melocotón desbordando tus labios relucientes;

Porqué no las duchas cobijados por el ciprés, secándonos más tarde bajo las estrellas con el soniquete sordo de los grillos.

Guardar también, el aroma de la hierbabuena tras la caricia de tu mano, o quizá, no sé..., tantas pequeñas cosas sin importancia.

De poca monta, que sin embargo nos importan, que salvarías sin pensarlo dos veces, para no ahogarte en cualquier naufragio interior.

¡Vaya si los hay!

En fin, si se pudiera retener todo lo bueno que uno es capaz de atesorar a lo largo del verano, sería como guardar toda la arena del mar en un cubito o detener en el aire una pompa de jabón; pero el invierno llega irremediablemente aunque no quieras, más si se lleva la primavera dentro, la fría estación es mucho más llevadera.

La verdad no tiene remedio, pero siempre puede abordarse con humor y eso es una ventaja.

ISABEL GIGORRO
Lena
En Aranjuez a 17 de octubre de 2015


sábado, 10 de octubre de 2015

La paz


Donde se sienta la calma ahí estaré.

Como un mínimo grano de arena,

me pisarás con tus pies mojados.

El niño cortará la hoja cubierta de rocío,

yo te salpicaré sin darte cuenta.

Como las golondrinas al caer la tarde,

me enredaré entre las nubes,

subiendo, subiendo sin peso,

sin parar,

como los mil colores que se desvanecen,

desapareceré para ser aire,

solo aire y silencio, silencio sepulcral.

Donde se siente la calma ahí  estaré tumbada.



GREGORIO GIGORRO
GREGORIO GIGORRO
"Cachito de cielo"
Óleo sobre lienzo
Firmado y fechado en 2008
Medidas: 90 x 90 cm


En Aranjuez a 11 de octubre de 2015

sábado, 3 de octubre de 2015


Regálame  una noche como aquella,

la luna era un gajo de naranja suspendida en el negro cielo.

Paseaban su  inocente alegría por las calles mojadas de aquel mes de diciembre,

como si fueran dos colegiales creciditos,

habían logrado escapar de sus quehaceres adultos, tan aburridos como serios.

El sol de invierno en el sur,

había sido su aliado,

pues allí por aquellas fechas calienta más,

se agradece también más.

Regálame una noche como aquella,

que  no echamos en falta de nada,

siempre lo mejor de nosotros lo llevamos puesto.

Regálame una noche como aquella,

sin champán, sin rosas ni violines y demás,

nos sentimos en la gloria,

a dos palmos de una calle ruidosa  y que sin embargo no sentimos ningún sonido,

que no  fueran nuestra respiración, nuestras risas, nuestras...

Por favor, aunque sea díficil,  intenta regalarme una noche como aquella,

vale la pena.




GREGORIO GIGORRO
"Tú"
Tinta sobre cartón
Firmado y fechado en 2015
Medidas: 40 x 30 cm


En Aranjuez a 3 de octubre de 2015 



domingo, 27 de septiembre de 2015

La elección


Será el agua, o el aire o los malos humos, la pésima voluntad; el caso es que la cordura brilla por su ausencia.

Aprovechando la debilidad de un gobierno que parece andarse por las ramas, como otras veces lo han hecho, recuérdese la separación de Cataluña en la época de Felipe IV, aunque no fue la única, una parte de dicha región se erige en adalid de un morrocotudo disparate, cantando a bombo y platillo lo maravillosos que van a estar según dicen ellos, estando al margen del resto de España; si algún que otro no se hubiera apropiado de los bienes ajenos, las arcas de esa parte del país no se encontrarían en maltrecha situación, un ladrón es eso, sin importar donde delinca.

Todas las partes del estado, quien lo duda, tienen su singularidad, pero eso no es óbice para entenderse; unidos somos más fuertes, lo contrario es dividir y nos vencerán. Y luego está la unidad territorial consagrada en la Constitución, y el hecho de pertenecer a la Unión Europea hace que España como estado miembro, disfrute de derechos y obligaciones.

En fín, hay muchas cuestiones y demasiados embustes que han hecho posible que se produzca este estado de cosas, desde más de treinta años.

Si fueran tan patriotas mirarían más por su pueblo  y mucho menos por sus bolsillos; no se debe mirar a otro lado porque si es así pasa lo que pasa.

Se puede ser, pongo por caso: español, catalán, católico y seguidor del barsa, pero sobre todo, buena persona y todo en un solo individuo.

Ah, ¡vigilen el agua que tomen!, que nos está volviendo tarumbas, por supuesto no a todos; a pesar de todo deseo que hayan pasado un buen día en Cataluña y en el  resto de España.
GREGORIO GIGORRO
"La  Plaza Real"
Óleo sobre lienzo
Firmado y fechado en 2000
Medidas 81 x 65 cm


En Aranjuez a 28 de septiembre de 2015

sábado, 26 de septiembre de 2015

Boadilla y su palacio


Las luces de los candelabros iluminan las estancias, ruido de instrumentos musicales, de risas y copas de  cristal; tras la fachada rosa del palacio que se va apagando por la marcha del sol, como cada tarde.

Pasean los invitados a través del jardín, recortados de bojes y olorosas rosas sobre la enorme terraza delante del edificio, parece un gran balcón con escalinatas para descender a los otros jardines hasta continuar en el bosque de encinas, mientras las fuentes por boca de sus esculturas cantan de trecho en  trecho.

Comienzan a subir la escalera hasta el salón, donde va a tener lugar la velada musical a cargo de Bocherini; los anfitriones, el Infante Don Luis de Borbón y su su esposa Doña Teresa de Vallabriga y Rozas, entre  tanto saludan a sus convidados.

Ya es septiembre de 2015, la vista desde el bosque va recorriendo las terrazas del jardín bajo, ahora yermo, hasta llegar a la más majestuosa, de raigambre bramantesca, su jardín recién recuperado da paso a la fachada sobria, elegante y rectangular que forma el edificio, coronado por dos torrecillas que le dan una nota peculiar, con el solo adorno de jarrones  coronando a lo largo la parte superior, y con esa tonalidad rosácea realzada por el verde del bosque arropándola.

A pesar de las vicisitudes del tiempo, la Guerra Civil fue la puntilla para su conservación, pese a todo lo ocurrido, los despojos del palacio mandado construir por el Infante Don Luis, verdadero mecenas de las artes, hermano del rey Carlos III, son un auténtico derroche de buen gusto; su artífice Ventura Rodríguez supo armonizar el arte con la naturaleza integrando el uno con la otra en pleno siglo dieciocho, obras como el Cristo de Velázquez o la Fuente de las Conchas, ambas actualmente en Madrid, formaron parte de su ornato.

Dicho Infante que no pudo asentarse en Madrid debido a la orden de su hermano, el Rey, a causa de su matrimonio morganático, optó por erigir este palacio cerca de la corte, en Boadilla del Monte; si bien es verdad que no lo habitó mucho tiempo, pasando  temporadas en  el de Arenas de San  Pedro.

De un tiempo a esta parte se está restaurando, intentando devolverle su pasado esplendor. Ojalá pronto podamos disfrutar de un concierto como antaño y nos sintamos invadidos por la fuerza de Goya, de la Condesa de Chinchón, enterrada por cierto en la capilla y de tantos personajes que frecuentaron este lugar delicioso; sobre todo cuando no  hay público y paseas a la sombra de la fachada posterior y tu vista se pierde en verdes hasta convertirse en azules vaporosos, amarillentos, rojizos..., según éste ese día, la tarde.

PILAR CUNS
Palacio de Boadilla
Madrid



En Aranjuez a 26 de septiembre de 2015